NUDOS
Cuento presentado en la Muestra Literatura Ilustrada de Puerto Creativo 4 - Diciembre del 2012
Salón Histórico de la Sociedad Española de Socorros Mutuos
Trelew - Chubut
"Cabo del Golfo" pintura con técnica mixta de Inés Miño
Artista plástica de Puerto Madryn
Nudos
(cuento breve)
Margarita Borsella
La ventana abierta dejaba
pasar el aroma de los tilos -que eran hamacados por
una suave brisa de otoño-, al
departamento de estudiante.
El ambiente era perfecto.
Con pinceles en las manos
bajaba del cielo un mar de rojos y violetas
que en ese momento bañaba las
nubes. Inesperadamente el timbre
insistente lo interrumpió.
En ese instante todos los
sueños de la primera muestra como alumno de la
Facultad de Bellas Artes, se
derrumbaron como un alud.
Tenía solamente dieciocho
años; debía alistarse en la
Marina y partir hacia el
sur.
Con la furia agazapada entre
las manos que saltaron como locas sobre la tela,
quedó la última pincelada
roja.
Sólo el viento como un
fantasma corría de un lado a otro en la inmensidad de
ese mar helado que lo llevaba
a lo desconocido, a lo inesperado, mientras el
miedo enroscando a la
garganta lo iba consumiendo.
Si bien se alistó en un grupo
de infantería de la Marina ,
lejos estaba del duro
entrenamiento de los hombres del
BIM-5 a
quienes acostumbrados al frío y al
viento, les era familiar esa costa que
comenzaba a verse detrás de un cielo de
plomo rayado de lluvia y tormenta.
A medida que el barco se acercaba entre
relámpagos del cielo y los misiles de
los Harries que aparecían por todos lados, se
encontró con el mismo
infierno.
Desde la enfermería, lugar que le habían
asignado como ayudante, vio
los primeros muertos que él mismo tapó con
frazadas, mientras otros
caían al mar.
Entre esa ilusión y desilusión, el frío, el
hambre y el cansancio no impidieron el
seguir ayudando a respirar la última gota de
aire a los caídos, sin importar el
color de la tela que los abrigara.
Días tras días, semanas tras semanas, fueron
muchas las palabras
acompañadas por el último aliento que guardó;
pincelando el alma con los
colores del dolor y de la incomprensión, del
no saber por qué estaba allí. Igual
las fuerzas llegaban a él para continuar;
para estar.
Las bombas atravesaron al barco y el mar se
apoderó de muchos cuerpos que
aún latían. El suyo era uno de esos.
Con una pierna engangrenada
por el congelamiento del pie, lo encontró el sol
del mediodía en una playa
aferrado al listón de madera que lo mantuviera con
vida; solo el océano sabrá
por cuánto tiempo.
En la frontera entre el
delirio, la vigila y el sueño, súbitamente entre las
crestas de las olas, como
suplicándole rescate, vio la soga con la que cada
nudo recordara a un compañero
caído por las ráfagas del enemigo o caído por
un abismo interior. Esa soga
con la que saltara para escapar del fuego y le
mantuviera el impulso vital
por sobrevivir.
Se aprehendió a ella, cada
nudo cobró vida. Se arrastraban
suplicando, gritando de frío,
de hambre, de pena cuando veían caer
cuerpos al terminar sus
rastros sobre la tierra helada y ensangrentada.
Despertó en una cama de
hospital con la soga a junto a él y una pierna menos,
dispuesto a continuar el
cuadro.
Aún con los bramidos de la
guerra entre las manos que nunca lo abandonaron,
pegó la soga en la tela y con
un grito de dolor, engrosó la pincelada roja de
aquel atardecer de otoño.
* Afiche presentado en Expo-Trelew - Noviembre del 2012 - Trelew _ Chubut.
* Afiche presentado en la muestra Literatura Ilustrada de Puerto Creativo 4 - Diciembre 2012 - Trelew - Chubut
* Afiche presentado en la muestra Literatura Ilustrada de Puerto Creativo 4 - Diciembre 2012 - Trelew - Chubut


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